Larga vida a los amantes

Querido lector,

Espero que algún día veas lo guapo que te ves cuando amas, cuando compartes, cuando te entregas. A lo que sea: a la vida, a otra persona, a una causa, a un sueño… Cuando no te importa nada más porque ante todo quieres ser feliz amando y viviendo. Larga vida a los amantes que aman con todo su ser, al cien por cien y sin complejos ni excusas.

Qué energía tan eléctrica y positiva contagias cuando no miras hacia otra parte evitando el frente, el presente. Que me muero de ganas por vivir tus planes de futuro, libres de lastres y de pasados. Y es que es ahí, mientras me los cuentas, rebosando ilusión, que pareces la maldita Torre Eiffel iluminada y admirada por quien se preste a observarla. Y es que es normal que te miren, el mundo estaría loco si no te mirara, pero solo espero que eso a ti te de igual. Baila, canta, come, reza y ama como si nadie mirase.

De todo corazón, deseo que seas libre pero sobre todo, que te sientas libre. Espero que aceptes lo que sientas y que jamás finjas ni mientas. Que huyas del amor condicionado y las vidas planificadas. Esa debería de ser la única cláusula de tu contrato: libertad y amor.

Te voy a pedir otra cosa, que te hagas el favor. Hazte el favor de desprenderte de todo aquello que no te llene, de lo que dura un rato. Hazte el favor de decir adiós a los hábitos que dañan, a ti mismo y a los demás. Hazte el favor de sonreír y de regalar cariño. Hazte el favor de ser esa energía radiante que vuelve loco hasta a los más serenos.

Querido lector, quiero que vivas como si fueras la persona más afortunada y bendita del planeta. Porque por algún motivo u otro, lo eres.

M

Inefables

Podríamos pasar toda una vida aprendiendo cosas y al final de esta, darnos cuenta que no sabemos nada. Podríamos dedicar toda una vida a leer a los clásicos de literatura y nos faltarían años. Necesitaríamos una vida extra para ver todas las películas que recogen galardones. Hay tanto por descubrir, tanto por aprender.

Pero no todo se puede aprender con tanta simpleza y distancia. Creo que en la vida hay ciertas cosas que hacen falta vivirlas de primera mano para aprenderlas y sentirlas. Instantes, sonidos asociados a determinados momentos, experiencias, que te ponen el vello de punta, imposibles de explicar con palabras. Son secuencias de tu vida, que por mucho que hayas intentado imaginarlas previamente, no llegas ni a hacerte la más ligera idea de lo que realmente es.

Después del palo que nos llevamos el año pasado, este sin duda alguna era nuestro momento, nuestro año. Y lo conseguimos. Jamás diré qué fue fácil, pero qué bonito. Qué bonito verte, llevarte, llorarte y emocionarme contigo.

Gracias por hacerme sentir tanto, y por poner en mi vida a gente tan maravillosa como la que he conocido en la hermandad. A pesar de los duros momentos que se vivieron ayer, ella nos ha hecho coincidir y gracias a esto soy muy feliz. Esta va por todas ellas, por vosotras.

Os quiero,


No te preocupes por mí

Dedicada a todos los que se preguntan si escribo sobre ellos. Sí, lo hago.

Ayer leí esta frase, y me acordé de ti, y quizá en la universidad me matarán por no poner el nombre del autor pero necesitaba compartirla.

“Por favor, seamos felices con lo que sea que nos lo haga. No somos eternos.”

Supongo que todos estaremos de acuerdo en que existen tantos tipos de personas en el mundo como personas habitan en él, cada uno con sus virtudes y defectos, diferentes caracteres, rasgos, pensamientos y sentimientos. Distintas formas de ver y ser. Esto, que parece tan simple, nos complica la existencia hasta el límite. Tenemos otros sueños, aspiraciones e ilusiones. No te sientas mal por no ser feliz con lo que otro sí lo es. Incluso lo que un día te hizo feliz puede dejar de hacerlo y viceversa.

Cambia sin miedo, busca aquello que te haga feliz, que te saque una sonrisa y que supere con creces todo lo que te provoca dolor. Elimina lo superficial, lo que no aporte. Crece sin todos esos lastres que te anulan. Y sobre todo, crece sabiendo que los días malos existen y los tenemos todos.

Ojalá pierdas todo el miedo. Ojalá dejes de preocuparte por no hacer lo que todos hacen. Ojalá pierdas el miedo a ser diferente. A llegar a otras horas. A frecuentar otros sitios. A conocer a otras personas. Y tener otras manías. En general, a cambiar. Ojalá dejes de pensar que lo que hacen los demás es lo correcto, y ojalá te des cuenta que lo único correcto, verdadero y real, es aquello que marca tu corazón, tu instinto. Ojalá te des cuenta que no existe una receta para la felicidad, que para alcanzarla, cada uno tiene que diseñar su propia vida y que cada vida es incomparable con otra.

La teoría es fácil, pero en la práctica, los cambios cuestan, por suerte, hay personas que te hacen sentir y pensar. Son el impulso para cambiar aquello que no suma. La calma tras tanta guerra de pensamiento. La luz sobre un fondo negro y vacío. Y esta entrada, como ya he dicho, va para todos los que se preguntan si escribo sobre ellos, pero en especial, va por vosotros dos. Gracias por hacerme ver que no todo es lo que parece y que como dice Leiva, todo cambia nada permanece. Los días grises, también,

Un Yin yang poco equilibrado

Que en todo momento bueno siempre habrá instantes de dolor, es algo que se suele decir. Que hasta los ricos lloran o que nada es tan malo como se pinta. O tan bueno como parece en Instagram.

Que estudies, que es bueno. Que no bebas, que es malo. Y así con todo. Todo lo que puedas imaginar, alguien lo cataloga en su casa como “bueno” o “malo” y lo implanta en todos nosotros.  No sé muy bien de quién se trata o si todos nosotros somos culpables de estas etiquetas, pero quizás, es hora de dejarlas pasar y simplemente oírlas, como al ruido, pero no escucharlas.

Me gusta pensar que el principio de la mayor felicidad existe, este defiende que nada es bueno o malo, sino que todo depende del número de personas a las que haga felices. Cuantas más personas sean felices por algo, más bueno será ese algo. El mundo gira y cambia, por tanto, lo que hoy es malo, tal vez, por circunstancias, mañana sea bueno.

Nada nace con un fin concreto e irremplazable, ni siquiera las personas, nosotros también cambiamos. Acéptalo. Aprende a vivir y a disfrutar del cambio, deshazte de lo malo conocido y ve a hacia lo bueno por conocer.

No existen las cosas hechas a medidas, se trata de hacer todo tuyo, cambiarlo hasta que te haga sentir bien, hasta que haga sentir bien, eso hacen las personas especiales. Buscar el punto medio de las cosas y relajarse. 

Si algo te molesta, cámbialo, o cambia la perspectiva, dale la vuelta o déjalo. Pero asegúrate de qué acabe haciéndote feliz, entonces tendrás la certeza de estar haciendo las cosas bien.

Septiembre

Todos guardamos unos favoritos dentro de nosotros. Prendas, lugares, seres, sabores, olores, momentos, más mágicos que el resto. Estos nos aportan la calma y tranquilidad de lo conocido y la fuerza necesaria para salir de nuestra zona de confort.

Quien me conoce lo sabe, guardo con mucho cariño un lugar dentro de mi a la primavera. La calma tras la tormenta. La agitación de una respiración caótica causada por el frío invierno. La paz tras tanta guerra. Pero este mes que vivimos ahora tiene para mi una magia especial. Quizás sea porque nací en él hace ya casi dieciocho años o porque El guardián centeno me lo recuerda casi a diario cuando lo leo, pero cada año que pasa me gustas más, septiembre.

Intuyo que esto es debido a que no sabes pasar con indiferencia sobre quienes vivimos. A todos nos haces sentir algo. La alegría de volver a casa o la tristeza y nostalgia del final del verano. Estrés, preocupación, entusiasmo, emoción y otras diez mil formas más de recordarnos que estamos vivos y no solo existimos. Eres un golpe de realidad para algunos y para los que nos resentimos a la monotonía de la rutina, eres la esperanza de una nueva etapa.

Por ello brindo hoy. Por Septiembre, por los comienzos y por ti. Porque tu también seas septiembre o que al menos, te sientas como una de sus chicas. Como me siento yo. Porque no dejes indiferente a nadie, brilles e irradies luz. Para que seas magia y solo así encuentres más magia. Para que sientas y emociones. Deseo que te conviertas en alguien especial, alguien de quien cueste despedirse, alguien añorado. Disfruta, sonríe, ilusionate. Pero no de alguien ni de algo muy grande. Ilusionate con pequeñas cosas, las cotidianas.

Solo te lo pediré una vez más, Septiembre, espero que estés repleto de oportunidades y nuevos comienzos que devuelvan la luz a todo lo que se ha apagado durante el año. Es momento de volver a empezar, y como dice la canción, de cero, contigo o sin ti.

Me encantas

Creo que uno de los mejores sentimientos que existen es que te encante lo que te gusta. Es sentir que aquello que persigues, aquello por lo que luchas y sueñas, te mantiene vivo, te llena de fuerza y te hace ser mejor persona.

De entre todas las cosas que me podrían gustar a mí, me gusta el mar. Y respirar a alguien cuando lo abrazas. Y las puestas de sol en la playa. El chocolate puro y el olor a incienso. Adoro escribir, leer, viajar y hacer sobremesa. Y la Semana Santa.  Y las clavículas. Me gustan las cosas que están tan frías, que acaban quemando. Y Gossip Girl. Y que el aire me golpee en la cara. Y los desayunos en familia. Y las cenas con amigos.

Estoy enamorada de Roma. Y de Sevilla. De los Bichones Malteses y de Martiño Rivas. De la comida de mi abuelita, las galletas de mantequilla y de las canciones de la oreja de Van Gogh.

Me encanta meter los pies en la arena fría. El color azul, la ropa blanca, los estampados marineros y los lunares pequeñitos. Pero por encima de todas las cosas, me encantan las personas. Pero no cualquier persona, si no esas que no se empeñan en mostrar algo que no es. Personas transparentes que no pretenden parecer, si no ser, y ser de verdad. Personas dispuestas a aprender cada día y sobre todo, dispuestas a enseñar aquello que han aprendido.

Por suerte, tengo a mi alrededor a personas así, y hace unos días, estuve hablando con una de ellas. Me contó como había ido su invierno, como había recibido a la primavera y como estaba haciendo frente a los problemas que supone el verano. Con los brazos abiertos y sin perder la sonrisa. Siempre así.

Él me hizo ver lo egoístas que podemos llegar a ser. Creemos que el mundo gira entorno a nosotros y que nuestros problemas son los más graves del universo. Y nada más lejos de la realidad. Hacemos de una tontería, una gran montaña y torturamos a nuestra gente con cosas que realmente no nos importan. Porque si lo hiciesen, la respuesta sería clara.

Las cosas tienen el valor que tú quieras darles. Esa fue la conclusión que saque de aquella conversación de madrugada. Todo, absolutamente todo, está en nuestra mente. Tenemos el poder de hacer lo que nos dé la gana y nosotros quejándonos porque “no sé que ponerme” o “pasa de mí”. Pues si pasa de ti, a otra cosa mariposa, que aquí, quien no corre vuela.

Así que, quiere a quien te quiere y sobre todo, quiérete a ti mismo, ayuda a quien lo necesite, da segundas oportunidades, valora lo que hacen por ti, disfruta del presente porque el futuro nunca llega, diviértete como un niño, no escuches aquello que no te reconstruya, lucha por tus sueños, no juzgues a alguien sin haber andado con sus zapatos, y lo más importante, elige bien las cosas que tienen importancia en tu vida porque esas marcaran tu camino para siempre.

Y lo que más me encanta de este mundo eres tú, cuando crees que todo es posible, cuando vives como si nadie mirase, cuando aprendes, cuando enseñas y cuando dejas de lado lo malo para ver el lado bueno de las cosas.

 

Huellas

Al principio cuesta asumirlo pero así es la pura realidad, somos las decisiones que tomamos. Y más concretamente, las que tomamos por nuestras prioridades.

Somos humanos, por fortuna o por desgracia tenemos un principio y un fin. Nuestro tiempo aquí es limitado y aunque suene feo, no podemos hacerlo todo (aunque sí todo lo que nos propongamos). Pero eso es en gran parte lo que nos forma como personas, lo que crea nuestra esencia y nos hace ser quienes somos.

Si hay alguna palabra que resuma nuestra existencia, podría ser prioridades. Giramos en torno a ellas y nos forman. Cuando entendemos esto, podemos entender gran parte de la existencia (creo yo). Y pese a parecer egoísta, no lo es. Simplemente es la manera más humana de vivir.

Y por ello es, que somos las decisiones que tomamos. Y las películas que vemos. Y las personas con las que vamos. Somos la forma en la que tratamos a los demás. Y los libros que leemos. Somos la forma de emplear nuestro tiempo libre y de liberar nuestras emociones.

Somos nuestra manera de reír y de mirar la vida. La forma en que solucionamos nuestros problemas y como afrontamos la llegada del invierno. Somos las huellas que dejamos en los demás y los besos que damos. Y nuestra forma de escuchar. Y de hablar. Y de decir. Y de terminar las cosas.

Porque al fin y al cabo, todo lo anterior lo hacemos fijándonos (a veces de manera inconsciente) en lo que preferimos, en lo que creemos que nos hará más felices, y eso no son más que prioridades. Y ojalá, algún día todos sellemos nuestras prioridades sin chafar las de otros. Viviendo de la mejor forma y dejando vivir de la misma manera al resto.

Es por eso que es importante tener el poder de elegir y no dejar que el destino o el tiempo nos elija a nosotros, y más importante es aún saber que nosotros, las personas, también somos prioridades para alguien, y que a veces (por no decir siempre) lo mejor es dejar marchar a las personas para las que tú y tu tiempo no sois prioridad. Porque aunque al principio pueda parecer demasiado complicado decir adiós, al final, estaremos eligiendo ser felices, y esa debería ser nuestra prioridad.

A propósito

Somos nosotros y no un uno de Enero lo que mueve el mundo. De hecho el uno de enero es lo que es porque así lo dictó alguien. Y podría ser, que este enero fuese igual que el del Imperio Romano o que el de 1929 si no somos nosotros los que actuamos y no dejamos de pedirle cosas a un día, a un año.

No pidas tanto y crea más. Porque por mucho que le pidas a un año, si tú no te mueves, absolutamente nada va a cambiar a excepción del nombre del mes, el uno de enero será uno de febrero y después de marzo, abril… y así hasta diciembre.

Claro está, que un golpe de suerte hace mucho, muchísimo si se lo propone, pero eso no debe frenarnos ni hacernos esperar que el futuro nos depare algo. Porque la mayoría de veces, no depara nada.

Por eso, veo absurdo hablarle a una cifra y no a unas personas, que son realmente quienes van a condicionar tu año.

Dejemos de pisotearnos los unos a los otros, dejemos de ser egoístas y fríos, que nos deje de doler el triunfo (merecido) ajeno. Porque si alguien ha conseguido lo que tú no, es hora de ponerse las pilas puesto que ya has visto lo poco imposible que es lograrlo.

Dejemos de mirar solo por nosotros y empecemos a mirar a cuantas personas fastidiarán nuestras acciones, dejemos nuestro orgullo de lado para poder tener alegría y amor de frente.

Empecemos a querernos, con nuestra parte interior y nuestra parte exterior y si alguna no te gusta, cámbiala. Se la persona con la que te gustaría encontrarte, y recuerda: Quién vaya buscando un amigo, difícilmente lo encontrará pero quien sea un amigo, encontrará amigos por todas partes.

Dejemos de criticar a quienes cambian y se cambian. Porque ellos mueven el mundo y no quien se pasa horas y horas mirando una pantalla con cualquier serie que es un reflejo grotesco de la cruda y actual realidad.

Luchemos por lo que queremos, luchemos tanto que olvidemos que somos mortales y ojalá que no dejemos que la pereza nos invada el cuerpo, porque no hay peor enemigo para el triunfo que la maldita pereza. Y por favor, los que no vayáis a luchar, dejaos los lamentos para otro momento, los que vamos a perseguir lo que queremos no tenemos tiempo para escucharos.

Cree tanto en ti que no necesites verlo escrito en una agenda de mr. wonderful para saber que esa es la clave del éxito. Y confía en quién necesita tu confianza para empezar, a todos nos gusta sentirnos apoyados.

Dejemos de apartarnos, dale una oportunidad a quien la merezca, a quien demuestre que la quiere, y jamás dejes a nadie por un error, ponte en la piel de esa persona.

Hagamos tonterías, miles, pero solo las que nos hagan estallar en carcajadas y qué después al recordarlas nos saquen miles de sonrisas, deja todo lo que más tarde se te vaya a echar a la espalda.

blair blog

Haz más cosas que te hagan feliz y disfruta, nunca serás tan joven como este año.

Empecemos a vernos todos por igual y a no juzgar un libro por su portada, porque si algo me llevo del 2017 es, como ciertas personas te sorprenden (para bien) en contra de lo que tu pensabas.

Propongámonos ser mejores personas, porque la satisfacción de hacer una cosa buena perdura mucho en el tiempo y además ayudarás, serás útil para alguien y no solo para ti. Ojalá nadie se sienta ofendido y todos queridos por alguien. Quiere más y sobretodo mejor a quienes siempre te acompañan, no olvides que, el amor, con amor se paga.

Y ojalá que el año que viene, uno de Enero, miremos atrás y veamos justo cuanto queremos ver, nada de más, nada de menos. Ojalá sonriamos al recordar aquel día de verano y se nos pongan los pelos de punta cuando escuchemos esa canción que tanto bailamos.

Feliz 2018 (Aunque sea una semana tarde)

AVISO: no pretendo decirle a nadie como afrontar este año, simplemente he pluralizado mis propósitos, los cuales creo necesarios para vivir mejor.

Imagen de cabecera: @carolinavicente26.

Qué merezca la alegría

Nada es fácil, o al menos nada que te pueda llegar a hacer feliz a largo plazo, durante mucho tiempo. Sabes que algo te ha hecho realmente feliz cuando lo cuentas una y otra vez, lo cuentas no solo a través de las redes sociales, sino que hasta se lo cuentas a alguien en persona, con euforia, con sonrisa y buen sabor de boca, recuerdos cargados de añoranza y melancolía.

Todo esos recuerdos, momentos, instantes, estoy segura, no son cien por cien felicidad. Es imposible (por muy poco optimista que suene) obtener felicidad sin límites, siempre habrá algo, una pequeña cosa, una punzada, una crítica, una desilusión que rompa con todos los esquemas de alegría interminable. Incluso aquello por lo que más luchaste, y creías que era imposible que saliese mal, tendrá momentos de dolor, donde parecerá mejor, haberse quedado en el sofá en vez de luchar por ello.

Lo peor (a mi parecer) es cuando aquel sueño, se ve frustrado y semi-roto por personas, la envida nos corrompe y podemos llegar al punto de dejar al mismo diablo, como un ser inocente y bueno.

Hoy, una amiga me decía que los seres humanos somos malos por naturaleza, que si no hubiésemos recibido una educación y si no existieran leyes y normas, nos mataríamos unos a los otros, como los animales cuando tienen hambre o buscan demostrar quien manda. Yo (muy inocentemente) me he negado rotundamente a creer eso, pero después de mirar a mi alrededor, he tenido que darle la razón.

Claro está, que nadie es igual que nadie y nadie es igual que tú, hay quién tiene esa parte malévola más desarrollada que otros y quién (por fortuna) esa desgraciada parte, se le ha dormido. Con esto, vengo a explicar que hay personas que odian, detestan y se mueren de envidia, al ver como otras personas, con lucha y esfuerzo, han conseguido lo que ellos no. Personas influyentes que no soportan ver como otras con mucho potencial se desarrollan, y por eso, les cortan y les oprimen, no dejan que tengan voz por simple miedo.

Hay quien las llama personas tóxicas, yo pienso, que no merecen ni un simple nombre, pero para que os hagáis una idea, son personas queridas por muchos pero qué a la hora de la verdad, están tan solas, que asusta.

Retomando lo de los sueños frustrados, estas personas suelen ser la principal causa de esta frustración (valga la redundancia). Lo más importante es saber enfrentarse a estas, causaran dolor, por supuesto, todos somos humanos y las críticas y malas opiniones nos duelen, aunque nos neguemos, pero si esto te pasa, es que al menos algo estás haciendo bien, te tienen miedo, tienen miedo a que seas más que ellos, envidia (y no de la sana) y celos, ven en ti lo que no supieron ver en ellos mismos, pero no por esto debes abandonar, todo lo contrario, respira y no te hundas, sigue luchando y quiérete con fuerza, apuesta por ti y al carajo a quien no lo haga, ya vendrán personas y tiempos mejores.

Acabarás triunfando, siendo mejor que ellos, haciendo lo que siempre quisiste, y sin ningún remordimiento, porque lo básico y esencial para vivir, es dejar que otros vivan y esto solo se consigue, ayudando a quien lo necesite y no chafando a nadie, porque nadie es más ni menos que nadie.

Por eso, a ti que todo te parece estar en cuesta, que no le ves la luz al túnel y que te has chocado con personas así, cree en ti mismo, lo estás haciendo bien, si te esfuerzas como debes, llegarás a donde quieres estar, nada se te va a resistir, ni Manhattan ni una nota de corte ni nada de nada.

Por eso siempre, cree en imposibles.

En plan 

Desde hace un tiempo, tengo cierta obsesión y adicción por la palabra “en plan” cosa que es motivo de burlas y risas (desde el cariño siempre) entre mis seres más queridos. Pero es que es cierto, parece que no pueda vivir sin pronunciar esas dos absurdas y vacías palabras cada vez que abro la boca. “Ayer fui a en plan ese sitio y en plan le vi con esa falda que es en plan muy mona porque en plan le queda bastante en plan bien“.

Es como si al decir más de cinco palabras sin intercalar esas dichosas dos, no fuese yo la que hablara, como si la frase se me quedara vacía y esas palabras fueran imprescindibles para continuar hablando.

Según la suerte de cada uno (y supongo que la calidad humana de cada quien también tendrá algo que ver) además de escucharse a si mismo decir “en plan” tres millones de veces, encontrará en su camino a personas que yo las denomino “Personas en plan“.

Personas sin las que uno no podría vivir, sin las que te sentirías vacío, sin ser tú mismo, de las que aportan y te acercan un poquito más a la felicidad, cada una de ellas diferente a las demás y por supuesto ninguna perfecta (dado a que nadie es perfecto).

Para que lo entendáis mejor, las personas “en plan” son las que te prestan ropa cuando tú ya has triunfado con todos los modelitos de tu armario, personas que te sacan una sonrisa un lunes a las ocho de la mañana, las que pasan contigo veranos y lo mejor de todo, también se quedan en invierno, personas que bailan y cantan contigo aunque tú seas un arrítmico que desafina más que habla. De esas que te suben la autoestima en momentos de bajón pero que te hacen mantener los pies en el suelo. También son de las personas que te soportan a las cinco de la mañana, tras una noche de fiesta y descontrol donde lo más sencillo parece echarlo todo por la borda y a las doce del mediodía cuando todo son ojos de panda, voces roncas y cansancio infinito.gg marta

Aquellas que se despiden con un “mándame un whatsapp cuando llegues ” o de las que se saben tus comidas favoritas y soportan hasta tus más insoportables manías. Son de esas personas con las que tras una pelea (tonta o no) siempre acaba todo en risas y cosquillas. De esas que su casa se siente como la tuya propia o de las que hacen de viajes bonitos, algo increíble. De las personas que te ponen al día cuando tú has faltado o que te apoyan en todo y desde el principio, aunque tu causa sea la peor de todas. Tratando de comprenderte y de hacerte la vida un poco más fácil pero sobretodo, son personas que aunque pierdas el tiempo, siempre siempre, ganas vida con ellas.

Y lo mejor que tienen esas personas, es que comparten esa magia que tienen con sus seres queridos, la comparten y te hacen llegar a la esencia de ser personas en plan, por eso creo que es fundamental elegir y hacerlo bien a las personas con quien más tiempo vives, porque la vida no está hecha para pasarla, sino para vivirla y yo para ello no tengo duda, elijo siempre a mis personas en plan.